Con la aceleración
tecnológica de la sociedad y la incesante necesidad de ser cada vez más “productivos”,
el arte en general va quedando relegado a un segundo, tercer o cuarto lugar
dentro de la psique colectiva e individual. Nos están vendiendo la ‘idea’
(desde arriba) de que el “arte” es una especie de “desperdicio de tiempo”, algo
que “no es prioritario”, etc. Y, dentro de esta cruzada contra el arte, su peor
parte la lleva la POESÍA.
¿Pruebas? Pues
aquí están algunas: pregúntate a cuántos poetas conoces personalmente, seguramente
ninguno o muy pocos; pregúntate cuándo y dónde has visto anuncios de eventos
poéticos en tu ciudad, barrio, universidad, lo más probable que nunca o un par
de veces al año exagerando; pregunta en las librerías de tu sector con qué
frecuencia y cantidad se venden los pocos libros de poesía publicados; pregúntate
en qué institución, empresa, entidad, etc., están buscando poetas para
contratarlos…
Lo dicho
anteriormente NO es de ninguna manera para decepcionarnos, ¡NO!, es simplemente
para saber de dónde partimos en la realidad y qué podemos hacer las personas
que nos gusta y/o dedicamos al arte en general y a la poesía en particular…
que, en la práctica, SOMOS la mayoría de la sociedad, de ahí el dicho popular “DE
POETAS Y LOCOS…TODOS TENEMOS UN POCO”.
Lo primero que
debo decir en DEFENSA DEL ARTE es que es, precisamente el arte, una de las
cosas que nos ha construido como civilización y nos diferencia del resto de
animales. La gran mayoría de especies del reino animal NO tienen conciencia de
sí mismas, viven por mero instinto; en el caso de los seres humanos tenemos
conciencia de nuestra existencia, de nuestra mortalidad, del paso del tiempo, del
amor, tristeza, odio, esperanza y demás emociones que sentimos. Y, esa
conciencia existencial junto a emociones tan fuertes solo puede ser canalizadas
y expresadas mediante el ARTE, quedando plasmado en lienzos, partituras,
esculturas, escritos, danzas, etc., para las actuales y siguientes generaciones,
es un legado inmortal: hasta cierto punto los artistas nos volvemos ‘eternos’ a
través de nuestra obra.
En el caso de la
POESÍA es más importante y sublime aún: la principal forma de comunicarnos
entre los seres humanos es mediante la PALABRA (hablada y escrita); sí, ya
sabemos que el lenguaje corporal ocupa un gran lugar en el intercambio
comunicacional, sin embargo, se limita a cuestiones más bien biológicas como el
rostro de un bebé cuando tiene hambre o la mirada y sonrisa coqueta de una
persona cuando está delante de alguien que le atrae. De ahí en adelante, el
lenguaje hablado y escrito se principaliza.
La poesía nació de
la mano de dos grandes progenitores: el inicio de la civilización y la
invención de la escritura; a partir de entonces ha ido evolucionando hasta
niveles altamente sofisticados. La poesía ha acompañado muchos acontecimientos
de la sociedad, tanto en lo bueno como en lo malo, ha sido y es algo “mágico”
capaz de expresar con palabras aquellas situaciones, sentimientos y contextos
profundos, rebasando la barrera de lo meramente prosaico.
¿Quién de los
lectores no ha saboreado alguna vez un poema?, ¿quién no ha expresado su amor
romántico mediante unos versos?, ¿quién no ha soñado despierto mediante las
palabras?, ¿acaso las palabras no son faros de luz?...
La poesía es la última
línea de resistencia artística en medio de un mundo “frío”, “opaco” y “apagado”,
con las palabras y versos el poeta le devuelve color, calor, alegría, esperanza,
vida a la sociedad, a su propio espíritu. De ahí que, el arte en general y la
poesía en particular, son las más grandes manifestaciones del espíritu humano
por lo que deben preservarse y promoverse en el tiempo y el espacio.
Y tú, ¿te animas a
escribir poesía?, ¿te gustaría dejar un legado cultural?, ¿te sumas a la resistencia
artística?
Nicolás
Gualle
ABOGADO,
ESCRITOR y CATEDRÁTICO
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Web: https://nicolasgualle-escritos.blogspot.com