Cuando un año termina solemos hacer un balance del trecho recorrido, de lo bueno y lo malo, éxitos y fracasos, amores y desamores… Independientemente de cual sea el resultado, siempre podemos mejorar y avanzar en el año nuevo siguiente.
Pero no es un tema meramente de “deseos”, “buena voluntad”, o de las famosas “cábalas”. En realidad, se trata de reemplazar a los propósitos por METAS. Una meta requiere estrategias, plazos, mecanismos de acción.
Por mi parte este 2025 ha sido uno DE LOS MEJORES Y PEORES AÑOS DE VIDA, casi se termina mi biografía de forma prematura, pero el APRENDIZAJE fue enorme. Y sí, así es la dialéctica: todo está en constante cambio y movimiento, en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, sujeto a la ley de la contradicción y de forma infinita en el tiempo y el espacio.
Mi mensaje a todos mis colegas, clientes, amistades, familiares, e incluso a mis detractores: que sepan que la estrategia es SIEMPRE RENOVARSE O MORIR. No hay otro camino, el agua que se estanca se pudre, siempre debe estar moviéndose, purificándose en el golpeteo del curso del río o de las olas del mar…
Bienvenido 2026, que el nuevo año sea un constante proceso de renacer, aportar valor al mundo y disfrutar la vida.
Nicolás Gualle
ABOGADO, ESCRITOR y CATEDRÁTICO
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