Este es un espacio cultural y literario dedicado a escritores, demás artistas y al público en general
Abg. Nicolás Gualle 0998725157

viernes, 3 de julio de 2020

LA CONGRUENCIA


El siglo XXI ha traído consigo, además de avances tecnológicos, una profundización del postmodernismo y toda su decadencia social y cultural.
Entre esta decadencia tenemos la falta de congruencia en distintos sectores y situaciones sociales. Pero antes de desarrollar este análisis, veamos que es lo que dice el Diccionario de la Real Academia Española sobre este vocablo y su significado:
“CONGRUENCIA. -Del lat. congruentia.  1. f. Conveniencia, coherencia, relación lógica.”
En tanto que, en mi propia definición, diría que la congruencia en las personas es la relación secuencial y sistemática entre lo que se piensa, dice y hace, de acuerdo a un entorno y contexto específicos.
En la sociedad de nuestros días es visible la incongruencia en muchos ámbitos, por ejemplo:
·        En lo judicial: algunos jueces y fiscales dicen defender las leyes y la justicia, cuando son los primeros en realizar fraudes procesales, componendas debajo de la mesa, artimañas, etc.
·        En lo político: algunos líderes se quejan de la economía mundial y hablan de que van a cambiar el mundo, cuando ni siquiera sus propias vidas han podido mejorar y/o cambiar, o no aportan nada valioso a la sociedad;
·        En las parejas: se juran amor, pero en la práctica viven peleando, llenos de malos momentos, desgastándose moral y anímicamente el uno al otro, etc.; en cuestión de relaciones romántico-sexuales, el comportamiento es el mensaje principal;
·        En lo académico: existen ciertos profesionales, docentes, rectores, etc., que dicen tener altos estudios universitarios, maestrías, postgrados, pero en la realidad NO aportan nada de valor científico ni investigativo a la sociedad en su conjunto.
Y así, la lista de las incongruencias es larga, muy larga.
Sin embargo, queremos dejar en claro que la congruencia y la incongruencia NO son algo matemático, que se cumpla de forma exacta y al 100%. Como todo en la vida, existen matices, gradaciones, contextos, según los cuales se va desarrollando la congruencia de una persona, colectivo, institución. Pero en términos generales, la tendencia hacia la congruencia debe ser la que esté más sólida y visible; si no es así, podemos decir que se trata de incongruencias.
La incongruencia es tan nefasta por dos razones básicamente:
·        Produce un daño subconsciente y de la imagen pública de quien la comete; y,
·        Produce un daño colectivo a las personas y equipos que confiaron en la persona o institución que los defraudó;
De tal suerte que recuperar la confianza ante personas o instituciones incongruentes es muy difícil.
Si quieres saber si una persona es buena y conveniente para ser tu socio, pareja, amigo, amiga, coideario, etc., te bastará con revisar si es alguien congruente o incongruente consigo mismo y con los demás en la mayoría de facetas de su vida y, en el día a día.
Para ser feliz y dejar un legado en la sociedad, uno de los primeros consejos que te puedo dar es que trates de ser lo más CONGRUENTE posible en tu día a día, que lo que piensas, dices y haces sea una unidad lógica y dialéctica.
Nicolás Gualle
ESCRITOR y CONFERENCISTA
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viernes, 26 de junio de 2020

UN NUEVO SISTEMA


Es evidente que el actual sistema a nivel mundial está agotado y llegando poco a poco a su final, pues comienza a presentar problemas y contradicciones por todas partes. Esto no significa que su desplome será en meses o unos pocos años, al contrario, es un largo y complejo proceso que llevará décadas enteras consigo y otras tantas décadas para construir uno nuevo.
Sin embargo, la gran pregunta que se da simultáneamente es: ¿qué tipo de sistema y sociedad requiere la humanidad?
Es evidente que cada país tiene un proceso de desarrollo desigual y necesidades propias que atender, pues no es lo mismo una potencia industrial que un país semi-feudal, un país de occidente que uno de oriente, repúblicas grandes y pequeñas, etc.
Independientemente de lo anterior, el nuevo sistema que surja en la civilización a lo largo del siglo XXI deberá tener, a grandes rasgos, los siguientes elementos si lo que se pretende realmente es el progreso social de forma objetiva, tangible y justa:
1.-INDUSTRIALIZACIÓN Y TECNOLOGÍA
La única economía posible que sea sustentable de forma permanente y masiva es una sociedad industrializada y con tecnología de punta, para que exista una alta producción de alimentos, ropa, calzado, medicinas, vehículos, maquinaria, carreteras, edificios, etc. Toda sociedad anclada al pasado feudal, semi-feudal o ‘agrícola-artesanal’ está condenada al fracaso.
Las industrias y tecnologías deberán ser patrimonio de la humanidad y, como tales, de uso y disponibilidad universales.
2.-CIENCIA Y LAICISMO
La sociedad deberá reestructurarse en base al conocimiento científico (objetivo, comprobable, de validez universal y sujeto a leyes y principios) y al laicismo (plena separación e independencia del Estado con las iglesias y religiones).
Es respetable y comprensible el desarrollo cultural de cada país y sociedad; sin embargo, la ciencia y el laicismo son los que han permitido el avance intelectual, emocional y artístico de los pueblos.
3.-ASOCIACIONES DE TRABAJADORES Y PRODUCTORES
Todo tipo de Gobierno y/o Estado, que esté constituido en base a unos pocos individuos que ejercen el poder desvinculados de los pueblos, deviene tarde o temprano en tiranía. Los sistemas políticos integrados por burocracias doradas y corporaciones privadas sirven a intereses de minorías y son muy propensos a la corrupción.
El presente y futuro corresponde a formas de repúblicas basadas en el poder de asociaciones de trabajadores y productores; es decir, solo deberían tener voz y voto quienes trabajen y/o produzcan algo, ya sea trabajo manual o intelectual, que produzcan alimentos, arte o conocimientos, etc. Sólo quien es útil a la sociedad de alguna manera, es quien merece gobernar y cogobernar los destinos de un país.
4.-FRATERNIDAD Y COOPERACIÓN
Toda la vieja cultura de la competencia desenfrenada, el consumismo, guerra de los sexos, animalismo, nihilismo y misantropía, tiene a la sociedad entera al borde del colapso. El nuevo sistema deberá sentar sus bases sobre la fraternidad y cooperación entre las personas y los pueblos, entendiendo que la superación del individuo deberá realizarse en consonancia con los intereses y necesidades colectivas, beneficiándose mutuamente.
Algunas personas podrán objetar diciendo que todo o parte de lo anteriormente dicho es ‘utópico’, ‘fantasioso’, etc., sin embargo, la evolución social y el desarrollo de la historia jamás se detienen.
Claro está, este gran proceso transformador que cursará todo el siglo XXI no será obra de un líder, grupo o partido, sino de cientos de millones de personas a lo largo y ancho del planeta; los ‘libertadores’ no existen, son los pueblos quienes se liberan a sí mismos. El papel de los intelectuales es más modesto, tan solo contribuir con las luces del conocimiento, guía y esperanza al conjunto de la sociedad.
Nicolás Gualle
ESCRITOR y CONFERENCISTA
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lunes, 22 de junio de 2020

¿PARA QUIÉN ESCRIBIR?


Cuando se empieza en el oficio de escritor (a), surge una pregunta permanente: ¿para quién voy a escribir? Generalmente se responde a dicha inquietud de dos formas totalmente opuestas y al mismo tiempo erróneas: unos dicen que escriben sólo para sí mismos sin importar lo que piense o diga el público; y los otros, al contrario, se enfocan demasiado en sí le gustará a los demás lo que ellos escriben, esperan mucha aprobación por parte de la gente. Ambas posturas conducen a la frustración y el fracaso.
Cuando se escribe se deben tomar en cuenta las dos caras de la moneda, pero de forma creadora y dialéctica. En primer lugar, es MUY IMPORTANTE que lo que escribes sea de tu agrado, te sientas bien con ello y lo hagas porque te gusta, te apasiona. La primera persona a la que deben gustar los escritos es a su propio autor, es como un padre/madre con su hijo. En segundo lugar, debes retroalimentar con las personas, con la gente sobre qué les gustó o no de tus escritos, si el mensaje es entendible o no, etc., pero se lo hace por MEJORA CONSTANTE y NO POR APROBACIÓN.
De esta forma se cumple con la función de un escritor (a): ser feliz con lo que haces y aportar algo valioso a la sociedad (cuando decimos ‘algo valioso’ puede ser información, conocimiento, entretenimiento, etc., sea que llegue a 10 personas o a miles).
De esta forma el escribir se convierte en algo constructivo y libre, condición ‘sine qua non’ para el desarrollo de todo arte.
Sin caer en un extremo, pero siempre recuerda que ‘es mejor escribir para uno mismo y no encontrar público, que escribir para el público y no encontrarse uno mismo’.
Debes analizar cuál es el público más receptivo para tus escritos, de qué edades, género, ciudad, estrato social, creencias, etc., para según esto saber qué palabras emplear, el uso de recursos lingüísticos y literarios, entre otros aspectos relevantes.
En mi caso por ejemplo, mi público principal en cuanto a libros impresos es la juventud estudiantil, de ahí que incluso el formato de los mismos es el libro de ‘bolsillo’, tal cual se los encuentra en el blog: nicolasgualle-escritos.blogspot.com , en cambio en el blog profesional el público es gente de 40 o 50 años que requieren asesoría legal, por lo que se emplean términos y estilos distintos.
Finalmente, date permiso de ser un escritor diferente y único, con tu propio estilo literario, que te conozcan por tu sapiencia, o irreverencia, etc., que tu paso por este mundo físico e intelectual no sea en vano y dejes una pequeña semilla para las nuevas generaciones.
Nicolás Gualle
ESCRITOR y CONFERENCISTA
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Aportar valor a la sociedad y disfrutar la vida:

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¡Ser un hombre renacentista, ilustrado y dialéctico!